El ‘hijo de Reina’ que superó a su padre

Carismático, conciliador y sobre todo un gran portero, José Manuel Reina Páez -más conocido por todos como Pepe Reina- dejará Liverpool para fichar por el Nápoles en calidad de cedido tras ocho grandes temporadas en Anfield

Pepe nació en Madrid y comenzó a jugar en un equipo de la localidad Madrileña de Boadilla del Monte, donde residía su familia tras el retiro de su padre en las filas del Atlético de Madrid, el también portero Miguel Reina, leyenda del Barcelona en las décadas 60 y 70. El portero ha manifestado en varias ocasiones que comenzó jugando de delantero pero que con el paso del tiempo y seguramente gracias a la visión de su progenitor, finalmente decidiese que su destino sería debajo de los palos.

Con 13 años y avalado por su padre, ficha por las categoría inferiores del F.C. Barcelona, donde realmente se formaría como portero. Comenzó en 1995 defendiendo la portería del equipo infantil del Barça y la de las siguientes categorías correspondientes hasta llegar al filial donde acabaría haciendo la pretemporada en 1999 con el primer equipo de la mano de Louis Van Gaal. Fue en esta época donde comenzaría su relación con su gran amigo y rival en las filas blaugranas, el también portero Víctor Valdés. 

En la temporada 2000/2001 Reina defendía la portería del Barcelona B, que por entonces militaba en la Segunda División B, pero para fortuna de Pepe e infortunio de otros, se lesionaron a finales de noviembre los dos porteros del primer equipo, Richard Dutruel y Francesc Arnau, haciendo que el actual técnico del primer equipo, Lorenzo Serra Ferrer, no tuviese más remedio que subir al joven portero para solventar la papeleta.

El primer partido oficial con el Barcelona fue un 2 de diciembre del 2000 frente al Celta de Vigo. En el minuto 49 Dutruel cayó lesionado y Reina, con apenas 18 primaveras, tuvo que ponerse los guantes y salir a defender a su equipo. El partido acabó 3-3, pero se ganó la confianza del técnico haciendo que jugara 19 partidos de Liga y parte de la Copa de la UEFA -donde alcanzaron las semifinales-.

En la siguiente campaña llegó otro competidor a la portería del Camp Nou, en este caso se trata del argentino Roberto Bonano, lo que obligó a Reina a asumir el rol nuevamente de portero suplente. Aun así llegó a jugar once partidos de liga, uno de copa y cuatro de Champions.

 

A bordo del ‘Submarino amarillo’

Fue en la temporada 2002 cuando tras meditar que las opciones de ser titular en el Barcelona estaban muy complicadas, decide cambiar de aires y ser traspasado al Villarreal con la opción de recompra del F.C. Barcelona, que no quitaba el ojo al jugador. 

Desde el primer momento Reina se hizo indiscutible a bordo del submarino amarillo, jugando todos los partidos y con la afición volcada con él. Fruto de su trabajo aupó al equipo amarillo, un equipo que hacía dos años acababa de ascender de Segunda División, a la categoría de rival temible en la liga española. Al finalizar su primera temporada, la directiva decidió adquirir el 100% de los derechos del jugador a cambio de seis millones de euros y el jugador Juliano Belletti.

En su siguiente campaña en el Villareal conquistó la Intertoto dando opción a disputar la copa de la UEFA y alcanzando unas históricas semifinales en dicha competición. Pero fue sin duda en la temporada 2004/2005 donde Reina vivió sus momentos más felices y es que además de conquistar la Intertoto de nuevo, el Villarreal acabó la temporada tercero en la Liga lo que les permitió disputar la Champions League al siguiente año.

 

The Kop

En un país como España, donde hay tanta calidad de guardametas, Reina no pasó desapercibido internacionalmente. Un tal Rafa Benítez acababa de conquistar la Champions League con el Liverpool en su primera temporada al frente de de los reds. El veterano y salvador portero Jerzy Dudek, héroe en aquella final contra el Milan, no convencía a Benítez y el técnico español, que ya había traído a las islas a jugadores españoles como Xabi Alonso o Luis García, decidió hacerse con los servicios del portero.

Cualquier persona no demasiado conocedora del fútbol reciente asociará siempre la imagen de Reina en la portería del Liverpool. Desde su llegada al equipo inglés hasta este año, su imagen de portero seguro, fuerte en el juego aéreo y con un gran carácter le ha convertido como alguien indiscutible y fiel a los sentimientos del club, ganándose el cariño de su afición. En ocasiones alternó claros y grises durante estos años en Liverpool. Su equipo ha sido fuertemente criticado, ya que a pesar de los títulos europeos no ha podido volver a reinar en Inglaterra dejando pobres clasificaciones en la Premier. A nivel profesional recibió varios palos de la prensa a raíz de algunos fallos en la portería. 

En 2010, tras las malas relaciones entre el club y Rafa Benítez -que finalmente acabaron con la ruptura de contrato- muchos rumores situaron a Reina en otros equipos al igual que hicieron sus compatriotas Xabi Alonso o Álvaro Arbeloa. Sin embargo, Reina quiso continuar en el equipo donde maduró como portero y donde se sentía realmente querido por la afición.

Con el Liverpool conquistó una Supercopa de Europa (2005), FA Cup (2006), Community Shield (2006) y la Copa de la Liga (2012). A nivel personal ha conseguido en tres años consecutivos (2006, 2007 y 2008) el título de portero menos goleado en Inglaterra. Estadísticamente es el portero con más partidos en Europa en la historia del club y el tercero con más partidos dejando la portería a 0.

 

El alma de la Roja

Su calidad como portero hizo que fuera llamado pronto para defender la camiseta de España, debutando en un amistoso en 2003 frente a Paraguay en el Molinón. Reina, consciente de la tremenda competencia gracias al altísimo nivel de porteros que había, aceptó el rol de secundario a la sombra de Iker Casillas. En la selección, aparte de contribuir deportivamente cuando ha tenido la oportunidad, se ha destacado por su buen humor y las ganas de hacer piña y llevar el buen rollo al combinado nacional. Papel muy importante sobre todo después de la tensísima temporada 2009 cuando los jugadores del Real Madrid y Barcelona acabaron de muy malos modos y poniendo en peligro el buen ambiente de la selección, que al año siguiente les llevó a conquistar el Campeonato del mundo.  

Mucho se ha escrito sobre la relación entre Valdés y Reina tras la convocatoria de este último con la selección y una posible mala relación cuando militaban en el Barcelona. El mismo Reina tras la conquista de la Copa del Mundo en 2010 abrazó a su amigo micro en mano y desmintió cualquier tipo de rumor.

 

Cambio de aires

Durante la presente temporada y tras el anuncio de que Víctor Valdés dejaría la portería del Barcelona al final de ésta, mucho se especuló sobre una posible vuelta a los orígenes para defender al club que le había formado. Finalmente y tras retractarse Valdés y confirmar que seguirá una temporada más, esta posibilidad fue desestimada. 

Fue de nuevo y como petición expresa del entrenador que más fama mundial le ha podido otorgar, Rafa Benítez,  cuando el portero decide aterrizar en Nápoles cedido por el Liverpool. El portero madrileño abandona la Premier dejando una histórica huella en Anfield y ganándose de sobra  el cariño de toda su afición allí por donde ha pasado.

 

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