El Everton no renuncia a Europa

Un gran Everton, con Deulofeu y Lukaku como protagonistas, acaban con un pobre Newcastle (0-3)

 

Gran duelo el que se acontecía en St’ James Park por dos grandes de la otra Premier. Newcastle y Everton luchaban por su honor y por un posible milagro que les permitiese soñar con Europa la temporada que viene. The Magpies querían demostrar en su estadio las ganas de conseguir este puesto ante uno de los más temidos de la clasificación gracias al gran trabajo táctico de su entrenador junto al talento de sus estrellas en pleno proceso de maduración.lukaku

Empezaron mejor las urracas, con Cissé y Sissoko llevando en varias ocasiones el peligro a la portería de Tim Howard. Bien plantados en defensa y con una gran actuación por parte de los centrales Stones y Distin, el conjunto de Bob Martínez comenzaba a hacerse poco a poco dueño del partido. Comenzaron a las subidas constantes por la banda de Deulofeu y Barkley, mientras que Lukaku ejercía de “9” nato tratando de ganar el balón de espaldas a los centrales.

El Newcastle atacaba y el Everton esperaba su oportunidad. Los intentos de los locales comenzaron a ser cada vez menos evidentes, hasta el punto que cualquier aproximación era defenestrada antes que pudiera considerarse ocasión manifiesta. En una de estas acciones, el canterano Ross Barkley recogió un balón en su propio campo y decidió convertirse en Dios por un momento. Corrió y corrió el joven inglés regateando casi hasta los de su propio equipo. Poco importó que Lukaku se desgañitara en pedirle la pelota en el centro del área. Era su momento y decidió llevarlo hasta el final como si el espíritu de Maradona o de Messi se hubiese apoderado de él. Golazo.

Si el Newcastle ya comenzaba a estar noqueado antes de tiempo, algo que se repite con asiduidad esta temporada, pasó a un mayor grado de somnolencia tras el gol de Barkley. Mucho más cerca estuvo el Everton del 0-2 que de conseguir el empate los locales.

Tras el descanso Pardew decidió rectificar el esquema dando entrada a Ben Arfa por Cissé, que dio algo más de profundidad al ataque local pero sin mucho acierto. Por si fuera poco Deulofeu quiso ser el hombre del partido y gozar de más protagonismo convirtiéndose en una constante pesadilla para Paul Dummett a quien desquició a base de filigranas y centros al área. Fue en una de estas cuando el español puso un pase de la muerte para que Lukaku batiera a Krul poniendo una losa sobre la afición del Newcastle en forma de 0-2. Brillaban los atacantes y seguían brillando la defensa que no dejaba crear ocasiones de verdadero peligro ni si quiera para la imaginación de los aficionados. Una y otra vez cualquier intentona por parte del Newcastle era ahogada y desarticulada por los de Liverpool gracias en parte a una constante presión sobre el hombre que trataba de conducir el balón.

Pasaban los minutos y el esquema táctico de Bob se mantenía firme y sólo Ben Arfa estuvo apunto de romperlo en un par de jugadas. Fue en una de estas cuando el francés puso un precioso pase para Anita dentro del área que el holandés falló incomprensiblemente ante la atónita mirada de su entrenador y de todos los aficionados que llenaban St’ James Park. Puso ser la jugada clave del partido que hubiese permitido a su equipo entrar de nuevo en el partido.

Con las urracas volcadas en apariencia sobre la portería de Howard. Otra contra guiada por Deulofeu fue gestionada por Lukaku para servir en bandeja la puntilla a Osman. 0-3 y la satisfacción del trabajo bien hecho.

El Everton se sitúa así a dos puntos del Tottenham y con dos partidos menos. Los de Martínez pueden soñar por meterse en la pelea por Europa hasta el final. El Newcastle no se complica en exceso la vida, aunque con la sensación de no pelear por nada esta temporada.

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