El Hull consigue tres puntos de oro ante un Liverpool ramplón

Práctico partido (1-0) de los chicos de Steve Bruce, que gracias al gol de Dawson se acercan a la permanencia, alejando casi definitivamente al Liverpool del sueño de la Champions

Cuando el premio a final de temporada es salvarte, no existen los partidos como tal. Son finales, una detrás de otra, rezando para que tus rivales directos pinchen en el arduo camino de hacia la permanencia. Y hoy sin duda el Hull demostró que quiere quedarse en la Premier League. Demostró mucho mas que un Liverpool que necesitaba ganar para mantenerse en la pelea por la Champions, que sigue sin aprovechar los tropiezos de sus rivales. Y eso que comenzó el partido dominando el esférico, esperando a que el Hull saliese de la madriguera para transformar sus largas posesiones en goles. Pero nada mas lejos de la realidad. El Hull, muy ordenado, supo aguantar muy bien las jugadas de los reds y las que terminaban en disparos las detenía un estupendo Harper. La primera clara la tuvo N'Doye para los locales, que detuvo muy bien Mignolet evitando un gol casi cantado. Después llegaron las largas posesiones de los de Rodgers, prácticamente estériles. Y en el minuto 36 llegó el gol local

Aprovechando un rechace que permitió segunda jugada, El Mohamady puso un buen centro al corazón del área. Hasta tres jugadores de ataque de los tigers se encontraban en fuera de juego pero fue Balotelli, que tardando mucho en salir, habilitó a Dawson que cabeceó allí donde Mignolet no pudo llegar. El gol tuvo un gran impacto psicológico en ambos bandos. A los locales les subió la moral, apretando y buscando aumentar la renta, con ataque inteligentes. Mientras, el Liverpool se convirtió en un equipo plano, sin ideas ni velocidad a la hora de sacar el balón desde atrás o al crear jugadas en tres cuartos de cancha. Tan sólo una gran acción individual de Johnson, que consguió zafarse de todos sus rivales y llegar hasta la línea de fondo para centrar que después fallaría Balotelli en la línea, fue el único destello de brillantez.

Así llegamos a la segunda mitad y a pesar de que el Liverpool gozó de alguna ocasión, o Harper o la defensa del Hull solventaron los problemas. Los cambios de Rodgers no cambiaron nada. Lallana y Lambert apenas tuvieron oportunidad de demostrar el por qué de su traspaso el verano anterior y Markovic sólo tuvo tiempo de hacer faltas. Steve Bruce supo leer muy bien el partido, anulando a Coutinho y Henderson, dejando sin cabeza y sin magia a un Liverpool indolente y haciendo que su equipo se llevase tres puntos muy importantes en esta recta final del campeonato.

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