All you need is Klopp

Jürgen Klopp ha inyectado optimismo en el Liverpool. Su llegada revitaliza a un equipo sin rumbo y devuelve a sus aficionados la fe por ver éxitos y grandes partidos en Anfield. El técnico alemán tiene mucho trabajo por delante, pero sus resultados ya ilusionan. La goleada (1 – 6) al Southampton en la Capital One Cup confirma la gran mejoría.

En Anfield hay ganas de volver a ver al Liverpool entre los gigantes. La era Brendan Rodgers terminó siendo decepcionante. Es como si el título de liga perdido hace dos campañas en el duelo contra Manchester City y Chelsea, con los de Pellegrini ganadores, asestara un golpe definitivo al proyecto. Los reds perdieron fuelle, otra vez, y su rendimiento se alejó mucho del que debe mostrar un serio aspirante a campeón. Tras una floja temporada pasada y un mediocre inicio de la vigente, la salida de Rodgers estaba cantada. Faltaba ver quién asumiría el reto de intentar devolver al Liverpool por la senda de la grandeza. Jürgen Klopp era el candidato más apetecible. 

El carismático míster germano ya sabe lo que es levantar a un histórico venido a menos. El Borussia Dortmund volvió a la primera línea europea con él a los mandos, siendo un incordio eterno en Alemania para el todopoderoso Bayern de Múnich (dictador futbolístico en la Bundesliga). Klopp tratará de repetir hazaña. Su aterrizaje en la ciudad de los Beatles no ha podido ser más gratificante. La hinchada le abrazó antes de que se hiciera oficial su fichaje. Era el favorito para llevar el timón.

Los resultados también le ayudan por el momento. Con 'The Normal One' (así se autodenominó en su presentación) en el banquillo, el Liverpool ha jugado once partidos oficiales -entre Premier, Europa League y Capital One-, de los cuales ha ganado siete, empatado tres y perdido sólo uno. Además, ha marcado 21 goles y ha recibido ocho. De esas siete victorias, destacan las logradas en Stamford Bridge frente al Chelsea (1 – 3) y en el Etihad contra el Manchester City (1 – 4). Dos golpes de autoridad ante dos supuestos candidatos al trono del fútbol inglés. Seguramente, su materia pendiente sea ganar de forma más holgada como local, donde sus triunfos han sido siempre por la mínima, sólo uno de ellos en Premier League (contra el Swansea, por 1 – 0). 

Klopp tiene todavía trabajo por delante, aunque ya puede adivinarse un esbozo de la obra que pretende. El planeta fútbol vibró con su Borussia. Un equipo veloz, intenso, alegre, ofensivo, dinámico y que nunca se daba por vencido. Un conjunto que ganó dos ligas en Alemania y se plantó en una final de la Champions con un presupuesto muy inferior al de los principales favoritos. Hasta ahora, ha borrado del mapa la habitual defensa de tres que dibujaba Rodgers y ha propuesto un estilo semejante al que utilizaba en Dortmund: una zaga con cuatro hombres, un único punta, presionar mucho, robar rápido y salir como motos.  

Está por ver si el hombre de la gran sonrisa, las gafas de pasta y las celebraciones efusivas en la banda es capaz de trazar en un ilusionado Anfield el mismo camino que en el Signal Iduna Park. Klopp transmite confianza y buen rollo. Ha asumido el reto de devolver al escaparate europeo a un Liverpool hambriento de títulos y necesitado de un gran entrenador desde la marcha de Rafa Benítez en 2010.

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