Spurs

La nostalgia permanente del Tottenham

Los resultados negativos de los ‘spurs’ fuera de casa agravan una crisis de casi 10 meses sin vencer a domicilio en la competición doméstica.

El Tottenham sufre mareos cuando viaja. El conjunto londinense está atravesando su peor momento de la era Mauricio Pochettino debido en gran parte a los paupérrimos resultados lejos del nuevo White Hart Lane. Un diagnóstico excesivamente prolongado para una entidad más que consolidada dentro del ‘Big six’ en Premier League y que desgrana a la perfección el término inglés homesick. O lo que es lo mismo, enfermo cuando no estás en casa. Y futbolísticamente hablando, el paciente se encuentra en estado terminal.

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Tan paranormal es lo que le está sucediendo al Tottenham que hasta Heung Min Son, la inocencia (en el buen sentido) y bondad hechas persona, le rompió la tibia y el peroné a un contrario. Sus lágrimas ante la incredulidad de lo que había hecho son el sentir de un equipo que ha perdido su brújula. Un punto al menos pudo sacar de Goodison Park, el primero que obtiene a domicilio en liga en dos meses. O le birlaron dos, más bien, porque Cenk Tosun llegó en el 96’ con el jarro de agua fría para seguir destemplando cualquier emperanza de los ‘spurs’ en el presente ejercicio.

Y es que hasta el 20 de enero hay que remontarse para encontrar la última victoria del Tottenham como visitante en las islas. El Fulham en Craven Cottage mordió el polvo del equipo de Pochettino en aquella ocasión sumándole una alta dosis de suspense con el tanto final de Harry Winks en el descuento. No fuera de Londres, pero sí de su casa al fin y al cabo. Desde entonces, el resto de encuentros del Tottenham a domicilio la temporada pasada se tradujeron en derrotas (seis en total con únicamente tres goles marcados) y tres empates en seis enfrentamientos en la actual. Un flojísimo balance de tres puntos obtenidos de 36 posibles.

Que el viento no sopla de cara por White Hart Lane se refleja en la pizarra. Ya sea por lesiones o porque los pesos pesados de la plantilla están lejos de su mejor versión, Pochettino no ha repetido alineación titular de la que únicamente Toby Alderweireld y Moussa Sissoko sí han formado parte en los 11 encuentros ligueros. Indicios de que el técnico argentino no ubica su mejor once tipo y que se trata de una cuestión ajena a rotaciones por disputa de competiciones europeas. Tampoco lo es primordialmente la falta de gol, puesto que su artillero decisivo Harry Kane acumula seis dianas y sigue colándose en la lista de máximos anotadores.

También es cierto que los londinenses no han visitado los feudos más asequibles. El Etihad y el Emirates donde obtuvieron sendos empates, Anfield, un Goodison siempre incómodo y un King Power de un Leicester que amenaza seriamente con codearse en los puestos nobles. Es decir, que como suspenso destacado se le podría conferir su visita al Farmer Stadium donde cosechó su peor resultado a domicilio por 3-0 ante el Brighton.

El duende del Tottenham con la clasificación para la final de la Champions como guinda de la temporada pasada apenas da señales de vida. Su undécima posición en la tabla mermada por sus resultados lejos de White Hart Lane diagnostican una crisis que demanda paliativos inmediatos. Entrenador y jugadores tiene para que todo quede en anécdota, desde luego, porque al Tottenham se le sigue esperando en lo más alto.

 

Twitter: @ProyectoPremier / @velooci

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Antonio Portillo

El fútbol inglés, desde su génesis, exhibe propiedades que lo hacen único y seductor. De generación en generación se transfieren valores que enamoran desde la esencia misma del juego: la pasión. Como un orfebre que labra metales, la cultura futbolera inglesa enlazó hitos preciosos a lo largo de su historia.

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