270115hp2

Festival de goles por Hillsborough

Empate justo entre dos equipos que dominaron el partido por fases aunque nunca del todo. Suárez, el mejor jugador del encuentro, marcó en el último minuto y dio la asistencia del primero, además de provocar un penalti en contra que anotaría Hazard. El primer gol fue de Oscar tras un gran corner de Mata (2-2)

 

Envuelto en un ambiente de misticismo como cada mes de abril en Anfield, Liverpool y Chelsea jugaron un encuentro que salvo en las apuestas, no se vio para nada el desnivel entre equipos. Digo lo de misticismo porque, para quien no esté familiarizado con el Liverpool, el recuerdo de los noventa y seis muertos de Hillsborough sigue latente cada partido de abril -la tragedia fue el 15 de Abril de 1989- . La emotividad del homenaje llegó a su punto más alto en el minuto de silencio también por la tragedia de Boston y la ovación cerrada que todo Anfield les dedicó en el minuto veintiuno.270115hp2

Con todo esto, el partido se antojaba como un buen partido. Con los blues peleando por la Champions y con los reds peleando por la Europa League, nadie regalaría nada. De hecho, era tal la importancia del partido, que en el minuto cuatro ya vivimos una oportunidad clarísima. Buena combinación entre Glen Johnson y Luis Suárez. El uruguayo aguanta la pelota para que el lateral inglés suba y golpee por muy poco fuera el balón de la portería de un Cech que fue el héroe blue. El Chelsea poco a poco fue haciéndose con el control del mediocampo, gracias a la calidad que atesora el tridente mágico Hazard-Oscar-Mata, que con sus cambios de costado y posición, desquiciaron a Leiva y Gerrard constantemente. Los de Rafa Benítez, viendo como el Liverpool iba con todo arriba, se dedicaron a esperar oportunidades entre los hombres de Rodgers. El primer gol llegó pronto. Y llegó de la manera favorita de los londinenses este año. De corner. Aunque esta vez no fue un defensa, cosa extraña porque la defensa del Chelsea lleva veintisiete goles, de lejos la más efectiva cuando se suma al ataque. El burgalés Mata se dispuso a botar el saque de esquina y en una mala colocación de la defensa red, Oscar, libre de la marca de un Agger que se olvida de él, marca un buen gol de cabeza. Minuto veintiséis de partido.  El gol fue un verdadero mazazo para un Liverpool que estaba batallando constantemente cada balón en el circulo central, terminando la primera parte sin muchas más jugadas de relevancia y con un 41% de juego en el mediocampo.

Brendan Rodgers, viendo que Suárez sin otro delantero a su lado es menos letal, introdujo a Daniel Sturridge por el desaparecido Coutinho. El ex blue organizaría una auténtica revolución desde su entrada hasta el final del partido. Al minuto de salir, se deshizo con una ruleta preciosa de Obi Mikel y desde veinticinco metros soltó un latigazo que de no ser por el poste hubiese sido el gol del empate. No contento con eso, medio minuto después volvió a disparar al palo. Y por si fuera poco, tres minutos después  en el cincuenta, marcó en un autentico jugadón, a pase de Suárez. Una jugada de fantasía entre Downing, Sturridge y Suárez. Tres toques. Gol. Anfield lo vio muy claro: este partido no se regalaba.

El partido se convirtió en un idas y venidas constante, con un Chelsea mejor plantado y un Liverpool que más que juego aportaba casta y corazón. La locura llegó cuando, en un corner en contra del Liverpool, Suárez paró el balón con la mano. El charrúa le decía al arbitro que había sido involuntaria, pero tras la repetición quedó claro. El uruguayo, con su mano, evitó un posible remate a bocajarro de Torres, el de

BIY mqbCQAAoIwc

saparecido. El penalti lo transformó Hazard. Pero el show de Suárez no había hecho más que empezar.

Tras el penalti, los jugadores del Liverpool se dejaron llevar. Muchas imprecisiones, patadas y discusiones con sus correspondientes tarjetas, sobre todo a un Jamie Carragher que estuvo todo el partido revolucionado. El momento del partido llegó sin duda en el minuto setenta y dos cuando, en un lance del juego, el omnipresente Luis Suarez mordió a Ivanovic. Ver para creer. Suárez había tocado fondo y estaba, a priori, siendo un cero a la izquierda. Si, pero solo a priori. En el último minuto, con los aficionados reds yendose del estadio poco a poco, llegó el milagro. Suarez cazó un balón en el area, que sirvió para Sturridge. Este, puso un centro precioso y como no, Suarez, marcó para el deleite de todo Anfield. Minuto noventa y seis. Empate a dos. Final del partido.

Aunque este resultado no sirve a ninguno de los dos completamente, el empate se celebró como una victoria entre los aficionados del Liverpool que habían visto como, un año más, el Chelsea no conseguía ganarles en Anfield. Por otra parte, los londinenses se van con sabor amargo, sabiendo que ojalá no tengan que echar de menos dos puntos vitales que pueden dejarles fuera de Europa para la próxima campaña.

¿Te ha gustado nuestro contenido?

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Antonio Portillo

El fútbol inglés, desde su génesis, exhibe propiedades que lo hacen único y seductor. De generación en generación se transfieren valores que enamoran desde la esencia misma del juego: la pasión. Como un orfebre que labra metales, la cultura futbolera inglesa enlazó hitos preciosos a lo largo de su historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir

Usamos cookies Más información