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Anfield pudo con el líder

Diez jornadas después, el Leicester City cayó. Lo hizo por la mínima, ante un Liverpool que necesitaba la victoria tras haber sumado dos derrotas y un único empate en los tres anteriores compromisos ligueros. Con este resultado, el conjunto que prepara Claudio Ranieri, que comenzó el Boxing Day como sorprendente líder de la Premier, puede ceder el primer puesto al Arsenal, siempre y cuando los de Wenger logren ganar su partido al Southampton.

En el cómputo global del duelo, los reds fueron mejores. Jürgen Klopp y los suyos dominaron y generaron más ocasiones. El Leicester trató de hacerse fuerte desde el orden táctico, siendo fiel al estilo que le ha llevado a lo más alto. Los de Ranieri practican un fútbol sencillo, pero efectivo; sin alardes, pero sin concesiones; y sólo habían perdido un encuentro en lo que llevamos de campeonato.

El Liverpool fue madurando poco a poco su juego y haciéndose con el control. Unos primeros intentos, tirando a tímidos, por parte de Coutinho y Lallana, fueron seguidos por dos excelentes intervenciones de Schmeichel. En la primera despejó a córner un difícil disparo de Emre Can, en la segunda atrapó un intento de Origi de sorprender por el palo corto. El choque ya tenía acento local. Klopp apostó de inicio por Firmino en la izquierda y Origi en punta. El delantero belga caía mucho a banda y llevaba peligro con sus internadas hacia dentro. Estaba siendo de los más destacados cuando se lesionó antes del descanso.

La idea del Liverpool no varió con Benteke en el terreno de juego. Sin embargo, el contratiempo de Origi trajo consigo una especie de somnolencia para el equipo de Anfield. Mahrez estuvo a punto de aprovecharla. El habilidoso extremo pudo abrir el marcador cercano el final del primer acto. Su lanzamiento desde la frontal del área lo mandó a córner Mignolet.

El habitualmente criticado portero del Liverpool tuvo una buena actuación en la especial tarde del Boxing Day, tal vez le hayan gustado los regalos recibidos el día anterior. Poco trabajo, pero bien resuelto, lo cual le viene de perlas ahora que se rumorea que su club puede buscar otro meta en el mercado de invierno. No le dio mucho que hacer Jamie Vardy. El goleador del Leicester City estrenó en Anfield su nuevo disfraz de hombre invisible. 

La segunda mitad comenzó con falta de ritmo, bastantes interrupciones y un cuadro visitante más dispuesto, aparentemente, a presionar arriba para buscar los tres puntos. Sin embargo, superada la hora irrumpió Firmino. Gran acción suya por la banda izquierda y fenomenal asistencia para el remate a gol de Benteke. Era el minuto 63 y el Liverpool iba por delante gracias a su otro delantero belga. El cual no dejaría de ser protagonista a lo largo de la tarde, más abajo leerán por qué.

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El caso es que el encuentro se animó con la diana red. Ranieri movió su banquillo en busca de revulsivos: sacó del campo a su tiburón del área -el mencionado Vardy- para dar entrada a Ulloa y probó con Dyer por el japonés Okazaki. Cambio de cromos en la delantera, mismo sistema con dos puntas y parada importante de Mignolet. El guardameta belga (muy presente esta nacionalidad en el Liverpool) salvó un remate de Kante después de un magnífico centro de Fuchs. En ese momento, los dos adversarios ya habían mostrado sus cartas para el final de la contienda.

El Leicester colgó muchos balones en el área y el Liverpool buscó los contragolpes. Ranieri volvió a sorprender desde la zona técnica con otra sustitución: Karmaric por el franco-argelino Mahrez. Es decir, el entrenador italiano se jugaría la búsqueda de la igualada sin sus dos principales baluartes: Mahrez y Vardy.  

Mucho que contar en el tramo final. Desde dos tiros de Coutinho y Firmino que se marcharon desviados por poco hasta la gran cantidad de opciones para el Leicester a balón parado. Nada llamó tanto la atención como el grosero error de Benteke. El nombre del autor del único tanto del partido coincide con el del que seguro es la pifia del Boxing Day. En el tiempo de descuento, Schmeichel había subido a rematar y dejó su portería abandonada a la suerte. El Liverpool monta un contragolpe y el delantero avanza solo y sin remedio hacia el área. Con la red esperando acoger la pelota y la grada de pie preparada para cantar el segundo, Benteke cortó el rollo y estrelló el balón contra el defensa Morgan, convertido entonces en la única esperanza para el Leicester City. 

Por suerte para Jürgen Klopp, la jugada se quedó en anécdota, pues no significó la pérdida de puntos para el Liverpool. Avanzan los reds tras un pequeño bache de tres jornadas. Frenazo de la revelación en el liderato. El Leicester encajó la segunda derrota del curso en un Anfield que celebrará con la sonrisa de los tres puntos el Boxing Day. 

Liverpool: Mignolet; Clyne, Lovren, Sakho, Moreno; Can, Henderson; Lallana (Allen, 90+3'), Coutinho (Lucas Leiva, 90+1'), Firmino y Origi (Benteke, 38').

Leicester City: Schmeichel; Simpson, Morgan, Huth, Fuchs; Mahrez (Kramaric, 80'), King, Kante, Albrighton; Okazaki (Dyer, 69') y Vardy (Ulloa, 69').

Goles: 1 - 0, 63': Benteke.

Árbitro: Martin Atkinson. Amonestaciones a Lallana y Can por el Liverpool, a Huth por el Leicester City.

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Antonio Portillo

El fútbol inglés, desde su génesis, exhibe propiedades que lo hacen único y seductor. De generación en generación se transfieren valores que enamoran desde la esencia misma del juego: la pasión. Como un orfebre que labra metales, la cultura futbolera inglesa enlazó hitos preciosos a lo largo de su historia.

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